Desde hace años, en Reus y en numerosos municipios de Cataluña, los partidos nacionalistas, con el apoyo de sus socios y a veces con la permisividad silente del PSC, incumplen de forma sistemática y reiterativa el principio constitucional de neutralidad institucional que establece el artículo 103 de la Constitución. Para ellos ese artículo es un enemigo a abatir. Además de no respetarlo vuelcan sobre él el escarnio y el sarcasmo de tomarlo a mofa, colgando en la fachada de los ayuntamientos lazos amarillos y pancartas con eslóganes como “Llibertat presos polítics” y resultando que los cargos públicos, que deberían de velar por el Estado de Derecho, lo dinamitan desde dentro al no respetarlo, sometiendo al mismo tiempo a los demás conciudadanos que respetan la Constitución a una dictadura de hecho.

Los edificios públicos son patrimonio del Estado y no pueden ser utilizados para erosionar el Estado de Derecho, como baluartes de propaganda partidista buscando un beneficio electoral, o como un escaparate de consignas.

La ética debe de regir en los avatares de la política, de tal forma que la política cuando carece de ética podrá llevarnos a muchos sitios, pero nunca a un Estado democrático. El sostén de un Estado democrático es su Constitución. Si las normas de esa Constitución se incumplen, nos situamos fuera de ella y por supuesto que con ese incumplimiento de las leyes dejamos de ser demócratas porque hemos perdido la ética, la fidelidad al cumplimiento de las leyes que nos han amparado y protegido a todos.

Reus es un ejemplo de desacato al ordenamiento constitucional, por lo que está pendiente de un proceso judicial en el Juzgado Contencioso Administrativo de Tarragona, a pesar del cual Junts, ERC y Ara Reus volvieron a colgar el lazo amarillo y la pancarta partidista con el eslogan “Llibertat presos polítics” en el edificio consistorial, utilizando el Ayuntamiento como si fuera la sede de sus partidos y no la casa común de todos los reusenses.

El pasado 24 de septiembre se convocaron elecciones generales para el 10 de noviembre. El artículo 50.2 de la LOREG prohíbe taxativamente a los poderes públicos utilizar imágenes o expresiones coincidentes o similares a las que emplean algunas de las entidades políticas que concurren a las elecciones, a fin de salvaguardar la pureza del sistema electoral y la igualdad entre los diferentes candidatos. Junts, ERC y Ara Reus no quitaron el lazo amarillo y la pancarta a pesar de estar en periodo electoral, lo que indica el sentimiento de propiedad que tienen interiorizado estos partidos sobre el patrimonio público, que lo utilizan incluso en periodo electoral. Así que forzaron a Ciutadans, en defensa de la ley, a denunciar y presentar quejas en las Juntas Electorales por el incumplimiento del artículo 50.2 de la LOREG. Fruto de las quejas y como  en otras elecciones pasadas, el Ayuntamiento se ha visto obligado por la Junta Electoral a retirar la propaganda que mantenía en la casa consistorial.

 

Débora García Cámara

Portavoz del Grupo Municipal de Ciutadans Reus